Nuestros Fundadores

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SAN VICENTE DE PAUL

Vicente de Paul nació el 24 de abril de 1581, de una familia de campesinos, que Vivian en la aldea de Pouy, en las Landas, Francia.

Fue bautizado pocos días después de su nacimiento, pues sus padres eran excelentes cristianos y por nada de este mundo habían querido retardar el momento en que su hijo podía llegar por el bautismo a ser hijo de Dios.

Vicente se dedicaba a los trabajos de la granja. Frecuentemente iba a pastar a sus rebaños. La instalación de su casa era más bien rústica.

Una o dos veces por año, iba en peregrinación con su familia a Bublosa, donde era especialmente venerada Nuestra Señora. Cada vez regresaba más resuelto a no rehusarle nunca nada.

Acercándose la época de la Primera Comunión. En el catecismo se mostró siempre estudioso y tan lleno de fervor que el párroco aconsejo a sus padres que le mandaran a la ciudad para hacerle continuar sus estudios.

Vicente permaneció allí tres años siguiendo con muy buen éxito los cursos de gramática. También aprendió latín. Realizo estudios de teología en la Universidad más próxima que era la de Tolosa.

Fue ordenado de sacerdote el 23 de septiembre de 1600, donde celebro su primera misa en Buzet, en una capilla solitaria.

Vicente se preparaba a volver a Tolosa donde un hombre gascón le propuso abordar el barco, esto implicaba economizar tiempo y dinero.

Pronto los piratas dieron comienzo al abordaje donde los marinos franceses se defendieron valientemente junto con ellos Vicente. Fue vendido tres veces en el mercado de esclavos, la primera a un pescador que necesitaba un ayudante, y la segunda a un alquimista que tenía como oficio conseguir medios para convertir los metales en oro y por ultimo a un le compro un nativo de Niza.

Vicente fue instruido como capellán de la Reina Margarita donde se dedicó a visitar a los pobres antes que frecuentar a los grandes.

El 15 de marzo de 1660, Luisa de Marillac moría tras corta enfermedad. Vicente, que no podía salir del cuarto, no pudo asistirla como hubiera querido. Le mando un religioso con el encargo de decirle: “Usted parte antes, yo la seguiré pronto”

Santa-Luisa

SANTA LUISA DE MARILLAC

A los 34 años falleció su esposo, y decidió entonces consagrar su vida al servicio de Dios. Esta santa mujer tuvo la dicha inmensa de tener como directores espirituales a dos santos muy famosos y extraordinariamente guías de almas: San Francisco de Sales y San Vicente de Paúl. Con San Francisco de Sales tuvo frecuentes conversaciones espirituales en París en 1618 (tres años antes de la muerte del santo) y con San Vicente de Paúl trabajó por treinta años, siendo su más fiel y perfecta discípula y servidora. San Vicente de Paúl había fundado grupos de mujeres que se dedicaban a ayudar a los pobres, atender a los enfermos e instruir a los ignorantes. Estos grupos de caridad existían en los numerosos sitios en donde San Vicente había predicado misiones, pero sucedía que cuando el santo se alejaba los grupos disminuían su fervor y su entusiasmo haciéndose necesario la presencia de alguien que los coordinase y animase permanentemente.Dicha persona providencial fue Santa Luisa de Marillac, quien personalmente se ofreció para coordinar y dirigir a los grupos de caridad. La santa recorrió el país visitando las asociaciones de caridad, llevándoles gran cantidad de ropas y medicinas para entregar a los más necesitados.

En 1633, el 25 de marzo, las primeras cuatro jóvenes hacen votos de pobreza, castidad y obediencia, bajo la dirección de Santa Luisa, naciendo así la más grande comunidad femenina que existe, las Hermanas Vicentinas, Hijas de la Caridad. La santa además escribió muchos textos y libros en los cuales recopiló las enseñanzas de San Vicente de Paul y reflexiones personales, constituyendo una extraordinaria riqueza para la vida espiritual de sus religiosas y de todas las personas en general.

Falleció el 15 de Marzo de 1660, después de sufrir una dolorosa enfermedad y dejando fundada y muy extendida la más grande comunidad de religiosas. Las 33,000 religiosas vicentinas o hijas de la Caridad tienen más de 3,300 casas en el mundo. En la casa donde está sepultada su fundadora, en París, sucedieron las apariciones de la Virgen de la Medalla Milagrosa a la vicentina Santa Catalina Labouré. Las religiosas fundadas por Santa Luisa se dedican exclusivamente a obras de caridad. El Papa Pío XI declaró santa a Luisa de Merillac en 1934, y el Sumo Pontífice Juan XXIII la declaró Patrona de los Asistentes Sociales.

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