Fundadora de las hijas de la caridad junto con San Vicente de Paúl, mujer que se dejó invadir por la luz de su Señor. Patrona de todas las obras sociales.
Luisa de Marillac, nació en Francia el 12 de agosto de 1591. Hija de Luis de Marillac miembro de una familia aristocrática y de madre desconocida.
Durante su niñez estudió interna en un convento donde desarrolló grandes cualidades intelectuales, luego de la muerte de su padre pasó a una pensión donde aprendió tareas domésticas y de organización. A los 15 años quiso entrar en un convento de capuchinas, pero la disuadieron, por su delicada salud.
Se casó con Antonio Le Gras, secretario de la Reina de Francia, fue una esposa abnegada y una madre tierna y dedicada al cuidado de su hijo. Siempre encontraba un tiempo para el cuidado de los pobres.
A los 34 años falleció su esposo, y decidió entonces consagrar su vida al servicio de Dios. Esta santa mujer tuvo la dicha inmensa de tener como directores espirituales a dos santos muy famosos y extraordinariamente guías de almas: San Francisco de Sales y San Vicente de Paúl. Con San Vicente trabajó por treinta años, siendo su más fiel y perfecta discípula y servidora. Luisa visitaba y animaba las cofradías de la Caridad y se aseguraba de la calidad del servicio que ofrecían invitando siempre a ver a Cristo en los pobres a quienes servían.
El 29 de noviembre de 1633, empezó en su propia casa, a preparar a las jóvenes para atender a las necesidades de los pobres viviendo en comunidad, de este principio surge la Compañía de las Hijas de la Caridad, integrada por mujeres que en fidelidad a su bautismo y en respuesta a la llamada de Dios se consagran por entero al servicio de Cristo en los pobres.
Falleció el 15 de marzo de 1660, Beatificada el 9 de mayo de 1920 y Canonizada el 11 de marzo de 1934 por el Papa Pío XI y el Papa Juan XXIII en 1960 la proclamó Patrona de todos los Trabajadores Sociales.
Oración
¡Oh gloriosa Santa Luisa de Marillac!
esposa fiel, madre modelo,
formadora de catequistas, maestras y enfermeras.
Ven en nuestra ayuda y alcanza del Señor:
socorro a los Pobres,
alivio a los enfermos,
protección a los desamparados,
caridad a los ricos, conversión a los pecadores,
vitalidad a nuestra Iglesia
y paz a nuestro pueblo.
Cuida nuestro hogar
y cuanto hay en él.
Amén.