Joven Hija de la Caridad de 4 años de vocación, recibió la palma del martirio por haber defendido su pureza. Fue la primera beata de Brasil.
Lindalva, nace el 20 de octubre de 1953 en Brasil, era la sexta de 13 hermanos. Desde muy temprana edad sintió el llamado de Dios a la vida consagrada, pero no lo pudo realizar sino más tarde, porque tuvo que ocuparse de acompañar a su padre viudo y enfermo.
A los 33 años ingresa a la Compañía de las Hijas de la Caridad. Culminada su tiempo de formación fue enviada al Albergue San Pedro, que era una residencia de ancianos en el Salvador, donde había 40 ancianos.
Era Enérgica, piadosa, alegre y olvidada de sí, compartía su fe con niños y jóvenes y era un verdadero apoyo para sus compañeras. Atendía a los ancianos con alegría, cordialidad, respeto y delicadez. Su generosidad de corazón le permitió superar todas las dificultades. Sor Lindalva irradiaba la presencia de Dios, vivió su vocación como sierva de los pobres en un espíritu de justicia inspirado por el amor.
El 9 de abril de 1993 día de viernes Santo, Sor Lindalva asistió con sus hermanas de comunidad al Viacrucis de la Parroquia. Cuando regresó a casa, como de costumbre se dirigió al asilo a servir el desayuno a los ancianos. Cuando empezó su trabajo fue asesinada brutalmente por un hombre enfermo de 46 años, que en un momento de violencia no pudo aceptar que ella hubiera reusado sus insinuaciones.
El Santo Padre, el día 16 de diciembre de 2006, autorizó la promulgación del Decreto que la declara Mártir. Fue beatificada el 2 de diciembre del año 2007.
Oración
Señor, Padre nuestro, que has amado tanto al mundo
que entregaste a tu Hijo a la muerte por nosotros,
recibe a tu hija Beata Sor Lindalva entre tus elegidos,
escucha nuestras súplicas y haz que su sacrificio
fructifique en nuestros corazones a tu mayor Gloria.
Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.