“La Santa del silencio” tuvo el privilegio de ser la vidente de la Virgen de la Medalla Milagrosa.
Catalina Labouré nació en Fain les Moutiers, Francia, el 2 de mayo de 1806. Fue la octava de una familia de 10 hijos. A la edad de 9 años, muere su madre, llena de dolor se abraza a los pies de la Virgen María tomándola por Madre.
A los 11 años de edad, desempeñó en su familia el papel de madre, cuidando a sus hermanos y los quehaceres de la casa. Hacia los 15 años tiene un sueño en el que un anciano sacerdote la alienta a seguirle y a los años expresa a su Padre su deseo de ser Hija de la Caridad y solo le da su autorización cuando Catalina tiene 23 años.
En abril de 1830 ingresa a la Compañía de las Hijas de la Caridad en Paris. Desde su llegada al Seminario, Catalina tiene visiones personales, el corazón de San Vicente, nuestro Señor en la Eucaristía y las apariciones de la Virgen de la Medalla Milagrosa que se darán el 18 de julio y el 27 de noviembre. María inmaculada confía al mundo su medalla.
Después de las apariciones de la Virgen María se dedicó a cumplir la misión que según ella le encomendó la Virgen: acuñar una medalla, alusiva a su Inmaculada Concepción. Los favores celestes que acompañarán la difusión de esta medalla harían que muy pronto se la llame Medalla Milagrosa.
A finales de enero de 1831 fue destinada al servicio de los ancianos de la residencia de Enghien, de los pobres del barrio, de los afligidos, de los marginados… Durante 46 años de incansable servicio, es para todos un oasis de paz, rodeando a sus ancianos de una cortesía y una bondad extraordinaria, particularmente a los más desagradables.
Falleció el 31 de diciembre de 1876. Los primeros días del año 1877, Sor Catalina es enterrada en el sótano de la casa de Reuilly. 70 años después de su muerte fue canonizada. En 1933 su cuerpo fue trasladado a la Capilla de la calle del Bac y depositado bajo el altar de la Virgen Poderosa. Así, Catalina, aparece como primer testigo de un nuevo tipo de santidad, sin gloria ni triunfos humanos.
El papa Pío XI la beatificó el 28 de mayo de 1933 y Pío XII el 27 de julio de 1947 la canonizó.
Oración
Santa Catalina Labouré, que fuiste elegida
como confidente de la Virgen María.
Ella te reveló su deseo de que sus hijos llevan la Medalla Milagrosa
como señal de su amor por ella y en honor de su Inmaculada Concepción.
Intercede por nosotros, para que podamos cumplir
los deseos de nuestra madre celestial.
Pide que podamos recibir las gracias especiales
que se derivan de las manos maternales como rayos de luz.
Amén